Al día siguiente de la cena jovial, decidí limpiar las botellas expuestas del bar.
Y efectivamente, allí, en lo alto, oculta tras varias botellas de diversos licores más habituales, estaba ella: la botella de Licor 43.
Pregunté al dueño del bar sobre la botella y la contestación fue lapidaria (cito textualmente):
"nos moriremos y aun estará esa botella allí, algún desheredado solía tomarse un chupito hace muchos años y desde entonces está sin tocar"
Enhorabuena, Carles, si vienes por La Jota, podrás tomarte tu carajillo de Licor 43.
Saludos del austral a todos.
viernes, 30 de enero de 2009
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1 comentario:
A ver si un dia me paso por tu bar y me acabo la botella,
csp
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