Quiero vivir, me dije al despertar esta mañana. Tenía en la boca sabor de vida caliente. Una flor se deshojaba sobre el alféizar de mi ventana y quise llorar para con mis lágrimas darla vida. Mas ya no las tengo, ya las penas me han secado los ojos.
Sé que al atardecer con el sol se me irán las ansias de vida. Y desde lo más hondo del corazón diré lo que no quise o no supe decir esta mañana: quiero morir.
Cautivo y desarmado... la guerra ha terminado.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario