Cuando venga, la recibiré con serena melancolía. No verá en mis pupilas ansias de anticipación, mas tampoco pusilánimes titubeos. Me iré triste, sí. ¿A qué negarlo? Viajero, de paso en el andén, a tiempo esperaré la llegada del tren con su locomotora cansina. Y cuando se acerque, saldré a su encuentro con filosófica ecuanimidad.
Y me iré sin mirar atrás. ¿Para qué hacerse a la nostalgia? Ni adelante, hacia un horizonte que no conozco… Cerraré los ojos cansados y me dejaré llevar...
miércoles, 22 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Austral conio, escribe un libro de poemas si te aburres...
o lee los mios
csp
Desde luego lo que hace no tener nada que hacer... ¿no podrías usar el ordenador para ver páginas porno o el marca como todo el mundo?
Publicar un comentario